viernes, 1 de febrero de 2019

A resguardo el corazón







A resguardo el corazón se queda desarmado, desprotegido, abandonado entre las madreselvas de flores blancas y sus hojas verde negruzcas sobre el muro perforado, gélido, frío, fría montaña de los lamentos abandonados donde las mariposas nocturnas vestidas de negro escribieron sus píos epitafios después que les llegó el prematuro silencio. Palpita, titila el corazón de las amapolas tristes que giran corriendo tras las maravillas amarillas que el sol engrandece cada alborada, cada amanecer con sus primeros rayos de sol de verano. El Alma fría, impenitente, culposa, a oscuras camina a escondida tras la muralla de plata que divide el sí y el no, entristecida y abandonada se acuesta sobre sus propios miedos lamentándose silenciosa por las indecisiones causadas por su culpas de pecados insatisfechos, no cursadas en el justo reloj que anunciaba la partida de las tristezas nocturnas cargadas de culpas envueltas en insomnios desvelados. Entre suplicas, llantos, lágrimas escurridas por el rostro ya antiguo acuden los lamentos huyendo al destierro culpándose por no vivir, ya sabe que ya no hay oportunidad, aquí no hay sitio para el desvarío… él ya no vive cercano a su jardín de flores de invernadero. Ella sabe, no revivirán los campos, las hojas del otoño se quemaron con el calor de las caricias de amor de aquellas tardes en que los amantes vivían su agosto furtivamente entre los matorrales, la sarsamora y los aromos amarillos que venían cubiertos de alegría y ahora extinguidos por la ausencia… Silencio



Ivonne Concha Alarcón
26 01 2019


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