Cabalgan los sentires
Cabalgan atropellándose a si mismos los sentires del alma por aquellas calles marchitas que recorren las nostalgias en los ayeres perdidos entre los trigales que rugen de celos y los niños que caminan con sus sueños en las manos confundiéndose en la absurda realidad dura y cruel. Recuerdos constantes y nuevas vivencias. Se oyen en el trasfondo del agua del río claro los peces, meciéndose ocultos al ritmo de los compases de las mariposas y el canto donde se alojan sus pensamientos. Suceden los momentos, todos los momentos, se agolpan en los ojos donde fluyen los riachuelos de las nostalgias, ocurren los vaivenes que van y vienen entrelazándose con las barcazas empedradas de tiempos pasados y futuros extensos y la roca negra donde se oculta el miedo y el ogro envejecido vencido ante la pérdida de sus seguidores que ya no creen en ellos ni en las hadas que volaban constante entre el bien y el mal. No logro descubrir la casa de las mariposas, ni sé que comen ni lo que ven, ni cuantos ojos tienen, solo veo que se alejan poco a poco de este frío planeta que no quiere nada de sus inquilinos destruidores de las verdades y mentiras existentes en el aire celeste de la noche descalza. Viven y mueren los sueños entre las absurdas realidades…
Ivonne Concha Alarcón
23 11 2017
23 11 2017

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