En los absolutos de mis creencias me alejo por los endilgados senderos de mi silencio que me habla a lontananza, celosa malvada ególatra, egoísta soledad envidiada ante las quebradas montañosas de los entretiempos enajenados que te atrapan y enjaulan en el eco de cada aurora, entibiada almohada abandonada en la noche interminable de sordos silencios que muerden los deseos oscurecidos entrampados en la ausencia del desconocido amanecer transparente. Guijarros ocultos en la memoria dividida, aldabas inseguras, viejas partes del silencio oxidado, crujiendo entre las paredes atrapadas por los grillos en cementerios usurpados a las mamparas de las ventanas tapiadas de hierro oscuro y maldito. Ahora los caminos rebalsan de compañía ausente, las mañanas decapitadas seguirán bajando solitario por entre las piedras negras y las aguas que bajan otra y otra vez por los cauces del río mudo. Agonizo asustada entre los rosales secos, inconsciente van clavándome las espinas que atraviesan mi vientre de mujer árida desierta de augurios en la memoria que se extravió entre suspiros del viento de la vieja memoria olvidada. Alada memoria que navega discreta mirando siempre al extranjero horizonte sin luna ni esperanza...
Ivonne Concha Alarcón
28 11 2017
28 11 2017

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