No es el único silencio el que se escucha
entre las hojas secas quebradizas del tiempo olvidado, se aparece entre
las ansias el atardecer melancólico, triste, apenado envuelto en el
manto de la lejana letanía lastimera que entonan las ranas que
dulcemente danzan y bailan sobre la aguas de la laguna verde y pastosa,
escondidas entre las rocas jurásicas salpican las gotas de agua cristal
en las calmadas aguas sin peces rosados, ni rojos, ni anaranjados,
vuelan
las aves sobre las cálidas
piedras negras puntiagudas huyendo del viento rojo furioso de la tarde
oscurecida de insectos que zumban alrededor de sus rezos azarosos en los
oídos de los piriguines, sapos y ranas ancianas que recorren las aguas
turbias contaminadas que enojan los silencios acuosos… Llueven cristales
sobre los cuerpos secos que mueren en la tarde solitaria de las aves
migratorias que abandonan sus nidos en busca de nuevo horizontes…
Ivonne Concha Alarcón
16 11 2017
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