¿Y qué querías?, acaso lograr cielos rosas en este ocaso tardío, rojos furiosos en un cuerpo cansado. Acaso querías que florecieran rosas dentro de quiscos filosos y una tarde oscurecida de tosca hojarasca, madreselva pintada de carmín falso en noche oscurecida. Triste se puso la tarde aquella, recuerdos de unos cerros quebrados entre pelirrojos cabellos resplandecientes frente a aquella cama solitaria, abandonada, triste y melancólica de ayeres que sepultados se encuentran en sepulcro de misterio. Entristecido duelo se cae desde los ventanales rodando por las calles encementadas de misterios y sueños tardíos. Recuerdo aun los colores que nos tomaban de las manos cansadas de tanta historia y misericordia… te vas… me voy… el cielo se ennegrece de cabellos encanecidos y viejas historias que relampaguean. Antes del odio me quedo con este silencio que no me es extraño. Lo extraño es el amor… lo extraño es estar viva…
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