UN CUENTO INFANTIL
Barroco
Barroco
Después de tanta algarabía los tigres rayados se fueron a pasear, saltaron los barrotes de caramelo, ellos ansiaban ser libres como las palomas, se posaron sobre los bancos plomos cubiertos de hojas secas, del cerro blanco y sobre el cántaro de greda roja saltando en una pata para no pisar los charcos de agua barrosa, usaron unos paraguas de colores, querían entretenerse cogieron las escobas y se fueron barriendo por la calle larga de la gran ciudad. Los niños asustados corrieron, saltaron, gritaron desde sus miedos, asustados buscaron a los monos saltarines para alcanzar la salida del cerro Almendral. Se confundieron todos; niños y bestias, nadie sabía qué hacer, corrían, saltaban de un lado a otro, todo parecía incorrecto. Los árboles asustados cerraron el paso cayendo tigres y niños al gran canal de regadío que recorría la pequeña ciudad.
Ivonne Concha Alarcón
10 07 2017
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