Hurgando entre extraños lamentos
y gemidos de destierro desértico,
frío, nocturno solitario,
pensando en que acudirías
a traer el cristal verde,
vana la espera
si las puertas laberínticas
no responden a la orden:
¡ábrete sésamo!,
los caudales arrastran los barros oscuros
y el ramaje seco junto a las añoranzas
espaciales que todo circunda
alrededor de bravas tormentas de lluvia
seca sin vida,
mientras cruzan
los sueños de pájaros nocturnos
al acecho de brujas
de los bosques desencantados,
ogros ancianos
que ni fuerza tienen
para arrancar árboles
que deshojados ni sombra dan. ..
y gemidos de destierro desértico,
frío, nocturno solitario,
pensando en que acudirías
a traer el cristal verde,
vana la espera
si las puertas laberínticas
no responden a la orden:
¡ábrete sésamo!,
los caudales arrastran los barros oscuros
y el ramaje seco junto a las añoranzas
espaciales que todo circunda
alrededor de bravas tormentas de lluvia
seca sin vida,
mientras cruzan
los sueños de pájaros nocturnos
al acecho de brujas
de los bosques desencantados,
ogros ancianos
que ni fuerza tienen
para arrancar árboles
que deshojados ni sombra dan. ..
Ivonne Concha Alarcón
13 11 2016
Prisionera de la noche
13 11 2016
Prisionera de la noche
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