Prosa Neobarroca
Sobre la inmensidad de la noche negra oscura cerrada baila danza la luna iluminada de blanco plata, reflejando su andar por sobre las esperanzas mojadas, explosión de luz rápida fosforescente de raudos rayos haciendo tronar las nubes cargadas de agua, en el plano flotan las aguas del río, y las barcazas de madera añosa cruzando lagos y ríos el poeta va pregonando sus delirios de boca en boca. Algodones en cúmulos nublados en el cielo, trazos de reflejos plata llorando, antes que el alba ocurra dará vueltas sobre las aguas de verdes claros tinte de fondo esperanza, se mueven las barcazas con sus máscaras carnavalescas de arcilla y papel maché rojo navegando en barcos en la piedras echadas al fondo del agua, escollera, nocturno de claro de luna, silencio callado caminando de la mano sobre el gris empedrado, noche, ribera y río, trío combinado, destellos de la luna sobre las aguas mansas semejándose al papel metálico de plateado nacarado brillante y la arena grisácea, la diáfana luz de la luna se posa sobre olas chiquitas frente al río largo del Calle Calle. En las orillas del río la luna se aparece dichosa en la fortaleza del cause habitado por ondinas y nayadés. Olas sutiles arremolinadas destrozan en largo proceso del tiempo lento sus enmohecidas cadenas. La luna resplandeciente comienza a dormir sus luces despidiéndose de la noche alzando ella sola desde su visita nocturna bajando sobre las mareas, los luceros la adulan y alaban relevando del trabajo de su visita nocturna acompañándose de las estrellas celestes que sorprendidas observan un cometa alojado en los últimos luceros de la noche profunda extensa ennegrecida. Sobre las aguas danzan los versos escritos en versos de cristal, en cada metáfora de amor se esconden recuerdos irisados, colores del pensamiento que en la quietud nocturna de nuevo podrán pintar la luna de nuevos albores ante la nueva luz de la mañana... Alba.
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