Hombre de pueblo, cabizbajo, taciturno, embebido en tus dramas, en conseguir el sustento, pesada carga llevas en tus espaldas, te esperan los de siempre, los que son tan tuyos, los que ansiosos esperan todos los días tu fiel regreso cargadito del pan diario, con el mercado para el día, una copa de vino en el cuerpo. Son tus fuerzas necesarias, es tu amor el abrigo de tu mujer y tus hijos. ¿Quién puede pedirte más si ya ni fuerzas te quedan...? Se te van en el día caminando un buen trecho, recogiendo cartones por todo el centro desde la mañana a la noche con sol o frío o viento... Es tu vida tan dura que ni te das cuenta como tu cabello se ha puesto blanco de tanto parir sustento, de vivir bajo las inclemencias del tiempo. ¿dónde se fueron tus versos? ¿dónde quedó tu alegría esa que de joven tanta tenías?. Hoy ya te va quedando casi nada de esperanzas, lejos se han ido tus sueños, tu caminar se hace lento... ya te olvidaste de Marx, de Maritain, el Che Guevara y tantos que un día fueron tu aliento. ¿Dónde quedaron los poetas, esos que te hacían soñar con un mundo mejor?, todos se quedaron botados al lado de tus altos ideales, hoy solo te quedan fuerzas para caminar en silencio, pateando las piedras que en el camino te encuentras... ¡será que quizá mañana exista un mundo mejor... quizá un día despiertes de esta pesadilla que cada día vives buscando el pan, un cigarro y el regreso de tus antiguos sueños..!. Sigue hombre, apura el paso, tu familia espera tu regreso...
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